En esta ocasión reproducimos un artículo del estudioso Luis Fernando Pérez, insigne estudioso que hace gala de una gran honradez intelectual.

En la Edad Media, tanto varones como mujeres tenían acceso a la Educación, que era libre y gratuita

En la Edad Media, tanto varones como mujeres tenían acceso a la Educación, que era libre y gratuita

Efectivamente, tal honradez la demostró eficazmente al convertirse a la Religión Verdadera a base de buscar la Verdad, después de haber estado sumergido en las herejías protestantes y en las nefastas doctrinas ocultistas y New Age.

Tras extraerlo de http://www.apologetica.org, le hemos añadido nosotros algunas ilustraciones, subrayados, hipervínculos y notas que faciliten su lectura y comprensión.

Como indica el artículo, no sólo la Edad Media no fue una época de analfabetismo, oscurantismo e ignorancia, sino todo lo contrario; incluso, socialmente hablando, el artículo nos muestra cómo en el Régimen de Cristiandad los niños (hombres o mujeres) se educaban gratuitamente y podían ascender sin problemas en la escala social (en caso de tener cualidades) independientemente de su estamento, contrariamente a lo difundido por el Liberalismo, que se basa en el mamoneo.

Asimismo, el lector comprobará la falsedad del mito inventado por los herejes protestantes de que en la Edad Media hubiese un desconocimiento de la Sagrada Escritura.

En resumidas cuentas, un excelente artículo que desmonta unas cuantas calumnias que se han extendido contra la instrucción y educación de la gente en la Edad Media.

Mendo Crisóstomo

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Algunos mitos protestantes

Sobre la supuesta “ignorancia bíblica” de los tiempos medievales

por Luis Fernando Pérez

La obra Sección I del Griego del Nuevo Testamento, que facilita en sus cursos de lenguas bíblicas la entidad protestante s.e.u.t. (Seminario Evangélico Unido de Teología, ligado a la Iglesia Evangélica Española y a la Iglesia Española Reformada Episcopal), no se centra en la lengua griega, como sería de esperar, sino que incursiona en el terreno de la exégesis y de la historia al exponer algunos de los principios “exegéticos” de la pseudo-reforma protestante, así como al enseñar sin rubor los mitos de la historiografía “reformada”. Vamos a ver cómo esta obra maestra de manipulación ideológica carece de base científica y bíblica.

Mito primero


Se trata de la supuesta ignorancia de los pueblos de Europa en materia bíblica antes de la pseudo-reforma protestante, tal y como se afirma en la lección 34 de la Sección I (pág. 5.8), donde se dice a propósito de la Edad Media, la “Edad de las tinieblas”, que dicha ignorancia se debía a estar escrita la Biblia “sólo en idiomas antiguos, como el latín y el griego. La Biblia estaba sólo disponible, mayormente, en latín, y el hombre corriente de entonces no estaba más versado en latín que el operario de una fábrica de Ford en la actualidad”; y “un poco antes de la Reforma, algunos comenzaron a traducir la Biblia a lenguas europeas (…) a pesar de la terrible oposición y persecución”.
Parece imposible mayor número de falsedades en tan pocas líneas.

Vamos por partes:

1) La Edad Media comienza en el siglo V d.C., a contar desde el año de la caída de Roma. En dicha época la mitad occidental del antiguo imperio romano, dominada por los bárbaros, hablaba latín y disponía de una excelente versión de la Biblia: la Vulgata de San Jerónimo; la mitad oriental del imperio, que sobrevivió hasta que los turcos conquistaron Constantinopla en el siglo XV, hablaba griego y podía leer en esa lengua tanto en Nuevo Testamento como el Viejo (este último en varias versiones, como la de los LXX); de suerte que en la Edad Media el pueblo tenía un conocimiento amplísimo de las Escrituras.
2) La Biblia se traducía a las lenguas vernáculas muchos siglos antes de la pseudo-reforma de Lutero, Calvino y compañía, pues:
a) Los santos católicos Cirilio y Metodio tradujeron la Biblia al

Los santos Cirilo y Metodio tradujeron la Biblia a una lengua bulgar en plena Edad Media. Su caso no fue una excepción.

Los santos Cirilo y Metodio tradujeron la Biblia a una lengua vulgar (búlgaro) en plena Edad Media. Su caso no fue una excepción.

búlgaro antiguo en el siglo IX, ¡en plena Edad Media, la “Edad de las tinieblas”! (cf. Lengua y Literatura Latinas I, autores varios, UNED, Madrid, 1986, pág. 32, e Iniciación a la fonética, fonología y morfología latinas, José Molina Yébenes, Publicacions Universitat de Barcelona: Barcelona 1993, pág. 4); así, los búlgaros podían leer la Biblia en su lengua.

b) El obispo Ulfilas (arriano, no católico), evangelizador de los godos de Dacia y Tracia, tradujo la Biblia al gótico pocos años antes de que San Jerónimo acabara la Vulgata, de suerte que cuando llegaron las “tinieblas” medievales ¡los godos podían leer la Biblia en su lengua materna! (cf. José Molina Yévenes, op. cit., pág. 5; Esteban Torre, Teoría de la traducción literaria, Ed. Síntesis, 1994, pág. 24, y UNED, op. cit., pág. 32).

c) El monje católico Beda el Venerable tradujo al anglosajón o inglés antiguo el Evangelio de San Juan poco antes de su muerte, acaecida en el año 735, o sea: ¡en plena Edad Media, “la Edad de las tinieblas”! (cf. Esteban Torre, op. cit., pág. 24).

d) El gran historiador Giuseppe Ricciotti, autor de obras meritísimas como Vida de Jesucristo (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1978) e Historia de Israel (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1949), nos informa en su introducción a la Sagrada Biblia de que, en Italia, “la Biblia en lengua vulgar era popularísima en los siglos XV y XVI”, y de que “desde el siglo XIII se poseen” traducciones italianas de la Biblia, aunque “se trata de traducciones parciales”, es decir, aunque se trata de traducciones de los libros sagrados más memorables y accesibles, pues a nadie, excepción hecha de unos cuantos eruditos, le interesaba, p. ej., el elenco interminable y fastidiosísimo de las genealogías del libro de los Números (tomado de sì sì no no, n. 70, abril 1998, pág. 7).

e) La obra Historia de la Literatura I (Antigua y Medieval) (autores varios, UNED, Madrid, 1991, pág. 103) nos informa de lo siguiente tocante a las versiones castellanas de la Biblia:

El propio heresiarca criptojudío Juan Calvino tuvo que recordarle a Lutero que éste no había sido el primero en traducir las Escrituras al alemán

Incluso el propio heresiarca criptojudío Juan Calvino tuvo que recordarle al heresiarca Lutero que éste no había sido el primero en traducir las Escrituras al alemán

“hallamos en el siglo XIII otro grupo de obras formado por las traducciones de la Biblia que se realizaron en este periodo. Ya en la primera mitad del siglo nos encontramos con el primer texto conservado que se incluye en este grupo: la Fazienda de Ultramar.
Pese a que algunos han querido retrasar su redacción hasta mediados del siglo XII, no parece, por su lengua, que fuere escrita en fecha tan temprana. No es una simple versión de la Biblia. Contiene, junto a la propia traducción (realizada, al parecer, no directamente de la Vulgata sino de una traducción latina del siglo XII efectuada sobre los textos hebreos), otra serie de materiales: descripciones geográficas, relatos tomados de la antigüedad clásica… Parece que pretende ser una especie de guía para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Mediante estas traducciones de la Biblia se consiguió que personas que sabían leer en su propia lengua pudiesen recibir más directamente las enseñanzas religiosas. Las versiones eran también aprovechadas para lectura en voz alta realizada en grupos reducidos. La Iglesia española de la época no era muy partidaria de las Biblias romances, y de hecho en el Concilio de Tarragona de 1233 llegó a prohibir su lectura.
Pese a ello la traducción de las Escrituras no fue abandonada, se desarrolló ampliamente a lo largo del siglo XIII y las Biblias romanceadas fueron leídas incluso por los reyes de la época”.

Está claro: mucho antes de Calvino y Lutero, el pueblo castellano leía la Biblia en su lengua. La enorme extensión de las traducciones castellanas muestran que el derecho prohibitivo del Concilio Tarraconense o no se aplicó o enseguida cayó en desuso. Dicha decisión conciliar tenía su explicación:
antes de autorizar la lectura de una versión había que mirar si acaso estaba bien hecha, sin falseamientos del texto sagrado. La escasa calidad literaria de las versiones junto con el aditamento de otros materiales no era de lo más a propósito para alejar toda sospecha; pero no se persiguió a nadie por traducir la Biblia al castellano, lo cual es muy significativo.

f)La Edad Media presenció el florecimiento en Francia de un gran número de traducciones de la Sagrada Escritura a todas las lenguas y dialectos de Oc y de Oil [para todas las antiguas versiones francesas nos remitimos a: P. C. Chauvin, La Bible depuis ses origines jusqu'à nos jours]. Se poseen algunas que se remontan al siglo XII e incluso a finales del XI. En el siglo XIII, la Universidad de París presentó una traducción de ambos Testamentos que hizo ley durante mucho tiempo. Con todo, aparecieron otras versiones francesas, particularmente en el siglo XIV.

El territorio sobre el que actualmente se asienta el Estado Francés, presenció durante toda la Edad Media un gran número de traducciones de la Sagrada Escritura a todas las lenguas y dialectos

El territorio sobre el que actualmente se asienta el Estado Francés, presenció durante toda la Edad Media un gran número de traducciones de la Sagrada Escritura a todas las lenguas y dialectos

Una de ellas, la de Guyart Desmoulins, de finales del siglo XIII pero actualizada tocante al estilo, se imprimió desde 1478 en cuanto al Nuevo Testamento, y en su totalidad en 1487″ (Daniel Raffard de Brienne, Traductor, Traditor. Les nouvelles traductions de l’Écriture Sainte, en la revista Lecture et Tradition, julio-agosto de 1986).

Lutero se jactaba de haber sido el primero en traducir la Biblia al alemán, pero ya el heresiarca Calvino le recordó que dicho honor no le pertenecía; en efecto, sabemos que el fraile editó en 1522 el Nuevo Testamento, y en 1532 lo restante, y que “se ha dicho de esta versión, con gran falta de verdad histórica, que era la primera versión alemana en lengua vernácula, cuando para entonces sólo en Alemania había catorce versiones en lengua erudita y cinco en lengua corriente. Además había muchas versiones parciales, como del Nuevo Testamento, de los Salmos… (cf. Janssen: Geschichte des deutschen Volkes seit dem Ausgang des Mittelalters, 8 vv., Friburgo, 1883-1893, tomo I, pág. 51)” (Francisco J. Montalbán, S.I., Los Orígenes de la Reforma Protestante, Razón y Fe, Madrid 1942, pág. 129).

g) El gran historiador Ricardo García-Villoslada nos informa también de las versiones germánicas de la Biblia antes de Lutero:

Muchos opinan que la obra principal de Martín Lutero en su vida fue la traducción de la Sagrada Escritura al idioma de su pueblo. No cabe duda que la versión vernácula de la Biblia y la divulgación de la misma, ofreciéndola como única norma de fe, jugó un papel importantísimo en la fundación y establecimiento de la Iglesia luterana. Exagerando sus méritos, por otra parte innegables, solía repetir que en la Iglesia, antes de él, nadie conocía ni leía la Biblia (Tischr. 3795 III 690; ibid., 6044 V 457 y otros muchos lugares). Hoy el lector se ríe de tan injustas aseveraciones, dictadas por la pasión. Recuérdese lo que dijimos de la lectura de la Biblia cuando Fr. Martín era novicio en Erfurt. Francisco Falk ha contado no menos de 156 ediciones desde la invención de la imprenta hasta 1520 (F. Falk, Die Bibel am Ausgange des Mittelalters [Maguncia 1905] 24). Sebastián Brant comienza su conocido poema Nave de los locos (1494) con estos versos:
`Todos los países están hoy llenos de Sagrada Escritura -y de cuanto atañe a la salud de las almas-, de la Biblia’, etc. Traducciones alemanas de toda la Sagrada Escritura existían no pocas antes de Lutero, por lo menos catorce en alto alemán y cuatro en bajo alemán, sin contar las versiones parciales, salterios, evangeliarios, etc. En el siglo XIV se hizo en Baviera una traducción total, que el impresor alsaciano Juan Mentelin hizo estampar

Juan Mentelin imprimió una de las numerosas versiones de la Biblia en alemán. Mucho antes de la aparición de Lutero y sus herejes seguidores

Juan Mentelin imprimió una de las numerosas versiones de la Biblia en alemán. Mucho antes de la de Lutero y sus herejes seguidores

en Estrasburgo en 1466, y que con algunas modificaciones fue reimpresa trece veces antes de que apareciese la de Lutero, llegando a ser como una Vulgata alemana, según Grisar. (Puede consultarse la gran edición de W. Kurrelmeyer, Die erste deutsche Bibel [Tubinga 1903-15], 10 tomos con el texto primigenio y las correcciones de las 13 ediciones posteriores. Véase también W. Kurrelmeyer, The Genealogy of the Prelutheran Bibles, en The Journal of Germanic Philology, 3,2 [1900] 238-47; W. Walter, Die Deutsche Bibel: übersetzung des Mittelalters, Braunschweig 1889-92)” (García-Villoslada, Martín Lutero, BAC, Madrid 1976, t. II, pág. 399).
h) También se puede mencionar la traducción de la Biblia, en la Edad Media, a otras lenguas indoeuropeas, como el armenio (cf. UNED, op. cit., pág. 30 y Molina Yébenes, op. cit., pág. 4), hecha en el siglo V, ¡el siglo en que comienza la “Edad de las tinieblas”!

Durante la Edad Media, la educación era totalmente accesible para cualquiera

Durante la Edad Media, el conocimiento estaba abierto a todos

Con lo dicho hasta ahora es suficiente para demoler uno de los mitos de la historiografía protestante: la tremenda ignorancia en punto a la Biblia en que la malvada Iglesia Católica mantenía a los pueblos cristianos medievales.


Mito segundo

En la Edad Media “la mayoría de las personas no sabían leer ni escribir. Así que estaban `a oscuras’ por lo que respecta a toda clase de conocimiento, ya que no podía ser comunicado” (Lección 34 de la Sección I, pág. 5.8).

¡Esto es genial! ¿Dónde debió estudiar historia el autor? ¿En un cursillo televisivo de la BBC?

Veamos lo que nos dice sobre este asunto esa ciencia llamada Historia:

En la Edad Media, como en todas las épocas, el niño va a la escuela. Por lo general, es la escuela de su parroquia o del monasterio más cercano. En efecto, todas las iglesias tienen una escuela: a ello obliga el Concilio de Letrán de 1179, y en Inglaterra, país más conservador que el nuestro, todavía puede verse la iglesia junto a la escuela y el cementerio. Muchas veces son fundaciones señoriales las que garantizan la instrucción de los niños; Rosny, una pequeña aldea a orillas del Sena,

La instrucción, en la sociedad política cristiana, era algo garantizado para ambos sexos y para todos los estamentos

La instrucción, en la sociedad política cristiana, en la teoría y en la práctica, era algo garantizado para ambos sexos y para todos los estamentos

tenía desde comienzos del siglo XVIII una escuela que había fundado hacia el año 1200 su señor Gui V Mauvoisin. Otras veces se trata de escuelas exclusivamente privadas; los habitantes de un poblado se asocian para mantener a un maestro que toma a su cargo la enseñanza de los niños. (…)También los capítulos de las catedrales estaban sometidos a la obligación de enseñar dictada por el Concilio de Letrán
(Nota 1: En cada diócesis, dice Luchaire, aparte de las escuelas rurales o parroquiales que ya existían… los capítulos y los principales monasterios tenían sus escuelas, su personal de profesores y alumnosLa societé française au temps de Philippe Auguste, pág. 68).

El niño entraba en ellas [en las escuelas] a los siete u ocho años de edad, y la enseñanza que preparaba para los estudios universitarios se extendía a lo largo de una década, lo mismo que hoy, de acuerdo con los datos que proporciona el abad Gilles el Muisit. Varones y niñas estaban separados; para las niñas había establecimientos particulares, tal vez menos numerosos, pero donde los estudios alcanzaban a veces niveles muy altos. La abadía de Argenteuil, donde se educó Eloísa, proporcionaba el aprendizaje de la Sagrada Escritura, letras, medicina y hasta cirugía, aparte del griego y el hebreo, que introdujo Abelardo. En general, las escuelas daban a sus alumnos nociones de gramática, aritmética, geometría, música y teología, que les permitían acceder a las ciencias que se estudiaban en la Universidad; algunas incluían alguna enseñanza técnica. La Histoire Littéraire menciona como ejemplo la escuela de Vassor en la diócesis de Metz, donde al mismo tiempo que aprendían la Sagrada Escritura y las letras, los alumnos trabajaban el oro, la plata y el cobre (Nota 2: L. VII, c. 29; registrado por J. Guiraud, Histoire partiale, histoire vraie, pág. 348). (…) En esta época los niños de las diferentes clases sociales se educaban juntos, como lo atestigua la conocida anécdota que presenta a Carlomagno irritado contra los hijos de los barones, que eran perezosos, contrariamente a los hijos de los siervos y los pobres. La única distinción que se hacía era la de la retribución, dado que la enseñanza era gratuita para los pobres y de pago para los ricos. Veremos que esa gratuidad podía prolongarse mientras duraran los estudios y también extenderse al acceso al título, puesto que el ya mencionado Concilio de Letrán prohíbe a las personas cuya función era dirigir y controlar las escuelas `que exijan a los candidatos al profesorado una remuneración para que se les otorgue el título’.

Mediante concilios como el I de Letrán, la Santa Iglesia Católica se aseguraba de evitar que robasen a nadie con tasas por recibir una educación

Mediante concilios como el I de Letrán, la Santa Iglesia Católica se aseguraba de evitar que robasen a nadie con 'tasas' por recibir una educación

Por otra parte, en la Edad Media había poca diferencia en la educación que recibían los niños de diferente condición; los hijos de los vasallos más humildes se educaban en la mansión señorial junto a los del señor, los hijos de los burgueses ricos estaban sometidos al mismo aprendizaje que el del más humilde artesano si querían atender a su vez el comercio paterno. Ésta es sin duda la razón por la cual hay tantos grandes de origen humilde: Suger, que gobernó Francia durante la cruzada de Luis VII, era hijo de

Suger, regente de Francia durante la Cruzada de Luis VII, era hijo de siervos. Su caso no era una excepción

Suger, regente de Francia durante la Cruzada de Luis VII, era hijo de siervos. Su caso no fue una excepción

siervos; Maurice de Sully, el obispo de París que hizo construir la iglesia de Nôtre-Dame, nació de un mendigo; San Pedro Damián fue porquero en su infancia, y Gerbert d’Aurillac, una de las luces más fulgurantes de la ciencia medieval, fue también pastor; el papa Urbano VI era hijo de un zapatero de Troyes, y Gregorio VII, el gran Papa de la Edad Media, de un pobre cabrero. A la inversa, muchos grandes señores son letrados cuya educación no debió diferir en mucho de la de los clérigos: Roberto el Piadoso componía himnos y secuencias latinas; Guillermo IX, príncipe de Aquitania, fue el primero de los trovadores; Ricardo Corazón de León nos dejó poemas, lo mismo que los señores de Ussel, de Baux y muchos otros; para no hablar de casos más excepcionales como el del rey de España Alfonso X” (Régine Pernoud, A la luz de la Edad Media, Ed. Juan Granica, Barcelona 1988, págs. 115-118).
Todo lo anterior, pura historia, nos presenta un cuadro de la Edad Media muy distinto del dibujado por la mitología protestante: la instrucción era vastísima, todo el mundo tenía acceso al conocimiento de las Escrituras, y la cultura era gratuita para los pobres (lo contrario de lo que ocurre en nuestro mundo protestantizado).

¿Dónde están, pues, las “tinieblas” medievales? Tan sólo en la mente de los mitógrafos protestantes.

Luis Fernando Pérez

luisfdo@civitasdei.org

¿Se imaginan hallándose sumergidos en una poza malholiente y abominable, saturada de basuras, aguas fecales y cadáveres en descomposición?

Con toda certeza, muchos de los que ahora leen esto se habrán planteado cómo huele el infierno. Así pues, en esta ocasión vamos a reproducir un texto de San Anselmo que, tras hablarnos de las tinieblas inacabables del infierno, menciona sus repugnantes olores, hedores nauseabundos y vomitivos que no pueden erradicarse en toda la eternidad.

Pero antes, el santo menciona las tinieblas del infierno. Son tinieblas tan densas que sólo queda un ínfimo resquicio de luz suficiente para observar a los otros condenados y para poder ser atormentado por imágenes espantosas durante toda la eternidad.

Mendo Crisóstomo

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El hedor activo del Infierno

Yacen en las tinieblas exteriores. Pues, acordaos, el fuego del infierno no emite ninguna luz. Así como, al mandato de Dios, el fuego del horno Babilónico perdió su calor, pero no perdió su luz, así, al mando de Dios, el fuego del infierno, mientras retiene la intensidad de su calor, arde eternamente en las tinieblas.

Es una tempestad de tinieblas que nunca más se acaba, de negras llamas y de negra humareda de azufre ardiendo, por entre de las cuales, los cuerpos están amontonados unos sobre los otros sin una brizna de aire.

De todas las plagas con que la tierra de los faraones fue flagelada, una plaga sola, la de la tiniebla, fue llamada como horrible. ¿Cuál es entonces el nombre que debemos dar a las tinieblas del infierno, que han de durar no sólo por tres días, sino por toda la eternidad?

El horror de esta estrecha y negra prisión es aumentado por su tremendo hedor activo.

Toda la inmundicia del mundo, todos los amasijos de escorias del mundo, los desperdicios y basuras del mundo...correrán para allá como para una vasta y humeante cloaca

"Toda la inmundicia del mundo, todos los amasijos de escorias del mundo, los desperdicios y basuras del mundo...correrán para allá como para una vasta y humeante cloaca"

Toda la inmundicia del mundo, todos los amasijos de escorias del mundo, los desperdicios y basuras del mundo, nos fue dicho, correrán para allá como para una vasta y humeante cloaca cuando la terrible conflagración del último día haya purgado el mundo.

El azufre también, que arde allá en tan prodigiosa cantidad, llena todo el infierno con su intolerable hedor, y los cuerpos de los condenados, ellos mismos, exhalan una peste tan pestilente que, como dice San Buenaventura, sólo uno de ellos bastaría para infectar todo el mundo.

El propio aire de este mundo, ese elemento puro, se torna fétido e irrespirable cuando queda encerrado largo tiempo. Considerad, entonces, cual debe ser la fetidez del aire del infierno.

“Imaginad un cadáver fétido y pútrido yaciendo descompuesto y podrido en la sepultura, una materia putrefacta de corrupción líquida.Imaginad un cadáver fétido y pútrido yaciendo descompuesto y podrido en la sepultura, una materia putrefacta de corrupción líquida.      Y a continuación imaginad ese hedor malsano multiplicado un millón y más, otro millón de millones sobre millones de carcasas fétidas comprimidas juntas en la tiniebla humeante, una enorme hoguera de podredumbre humana.

Y a continuación imaginad ese hedor malsano multiplicado un millón y más, otro millón de millones sobre millones de carcasas fétidas comprimidas juntas en la tiniebla humeante, una enorme hoguera de podredumbre humana."

Imaginad un cadáver fétido y pútrido yaciendo descompuesto y podrido en la sepultura, una materia putrefacta de corrupción líquida.

Imaginad tal cadáver preso de las llamas, devorado por el fuego del azufre ardiente y emitiendo densos y horrendos humos de nauseante descomposición repugnante. Y a continuación imaginad ese hedor malsano multiplicado un millón y más, otro millón de millones sobre millones de carcasas fétidas comprimidas juntas en la tiniebla humeante, una enorme hoguera de podredumbre humana.

Imaginad todo eso y tendréis una cierta idea del horror del hedor del infierno.

San Anselmo, Similitudes

LA VERDADERA HISTORIA POLÍTICA DE LA CRISTIANDAD Y EL MITO MODERNO DE LOS TRES PODERES

Por Mendo Crisóstomo

Todos conocemos la leyenda negra creada por las plumas conservadoras y burgués-capitalistas-caciquiles y por sus correlatos demagogos de izquierda acerca de la Cristiandad.

Desde que el Cristianismo tomó las riendas de la sociedad, fue instituyéndose un sistema natural, basado en el libre albedrío, la caridad y la justicia

Desde que el Cristianismo tomó las riendas de la sociedad, fue instituyéndose un sistema natural, basado en el libre albedrío, la caridad y la justicia

Todos ellos, embriagados  de dialéctica hegeliana y envenenados por diversas ideologías, no cejan en su empeño de calumniar y mentir acerca de lo injusta, inmovilista, explotadora, tiránica que fue la Cristiandad político-social hasta la revolución y la moderna aparición del Estado, mal llamado “de derecho”.

Ahora bien, cualquiera que se acerque sin prejuicios a las fuentes constatará, sin gran esfuerzo, que desde que el Cristianismo tomó en la Antigüedad Tardía las riendas de la sociedad y especialmente una vez que hubo conseguido la conversión de todos a la verdadera religión en cada territorio, entonces fue instituyéndose de forma eficaz el Régimen de Cristiandad; esto es: según la caridad y justicia cristianas y según el libre albedrío y no según el “libre examen” que después introducirá ese monje maldito que fue Martín Lutero y sobre el cual se sustentará después el liberalismo en todas sus formas.

La Sociedad Cristiana se basará, simplemente, en aplicar a la experiencia las leyes naturales y la Tradición recibida de los antepasados (de tradere, entregar): no en ideologías ni en imposiciones hechas desde arriba por parte de un grupo de visionarios y de una ficción política como es actualmente el “Estado”.

La demagógica clase política, con sus firmes apoyos financieros y propagandísticos, adormila a una sociedad anestesiada y aburguesada por los vicios y vanos placeres

La demagógica clase política, con sus firmes apoyos financieros y propagandísticos, adormila a una sociedad anestesiada y aburguesada por los vicios y vanos placeres

Aquellos felices tiempos nada tenían que ver —como decimos— con las leyendas negras inventadas por diversos elementos de las clases acomodadas que fueron quienes inventaron el Estado Moderno.

El Estado Moderno y su democracia crearon una nueva casta, la “clase política”, que con su aparato propagandístico y sus apoyos financieros adormila a una sociedad colmada de numerosas comodidades y placeres efímeros que intentan camuflar cómo todos esos “individuos” viven, en realidad, arrollados por la burocracia y por el afán de regularlo todo, ¡y que persigue al disidente con una feroz policía!; y todos se asfixian con unos terribles impuestos ante los cuales sólo es posible bajar la cabeza.

La sangrienta Revolución fue la responsable de la aparición del Estado

La sangrienta Revolución fue la responsable de la aparición del Estado y de la absorción de la soberanía social por parte de la soberanía política

En cambio, los tiempos en que regía la Ciudad de Dios, eran tiempos en que la soberanía se hallaba verdaderamente dividida, y no dividida artificialmente como ahora mediante un Estado opresor con un gran aparato propagandístico. Desde Aristóteles hasta la Segunda Escolástica, pasando por San Juan Crisóstomo o por Santo Tomás de Aquino, se tuvo bien claro que:

1)      En la soberanía es preciso distinguir entre un poder social y un poder político. Ambos se limitan entre sí y ambos, a su vez, se hallan limitados por la Tradición y por la Ley Natural.

2)      El poder central no tiene ningún derecho de supremacía sobre la sociedad.

En cambio, la Revolución creó el Estado, cuya aparición supuso el cumplimiento de unas expectativas francamente totalitarias (que presumen de ser antiabsolutistas y antitotalitarias cuando en realidad son todo lo contrario) previstas por Marsilio de Padua, Hobbes, Bodino o Rousseau, que tienen sus antecedentes en los engaños de los antiguos sofistas.

Aquellos procaces visionarios (Bodino, Hobbes, Rousseau y Locke) fueron los responsables teóricos de la aparición del fraudulento sistema totalitario de la Democracia

Aquellos procaces visionarios (Bodino, Hobbes, Rousseau y Locke) son los responsables teóricos de la aparición del fraudulento sistema totalitario y artificial de la Democracia Liberal

Estos visionarios, personas muy pagadas de sí mismas y alejadas de una interpretación realista de la política y fundamentados en constructos “de laboratorio”, quisieron establecer una sola soberanía: la soberanía política del poder central, desvinculada de todo posible poder externo que la limite, absorbiendo radicalmente a la soberanía social y aplastando todo orden natural.

Además, con la Revolución liberal, la política se desvincula de la ley natural y de toda constitución histórica de la sociedad. Así aparece el Estado, que conquista la supremacía absoluta por encima de cualquier otra entidad.

Los teóricos liberales se inventan entonces la ficción de los tres poderes, una ficción inexistente y profundamente totalitaria porque:

1)      Esos tres poderes los acapara esa gran bestia tiránica que es el Estado.

2)      El Estado no tiene en cuenta ninguna limitación: ni ético-moral, ni jurídico-foral, ni jurídico constitucional.

Con los planteamientos defendidos por Bodino, el Estado se hace a sí mismo única fuente del derecho y usurpa el derecho al pueblo. El Estado se convierte en solutus legibus, esto es:

Él mismo crea leyes, él mismo ejecuta esas leyes y él mismo juzga a quienes no cumplen esas leyes.

Pero, ¿acaso los individuos que conforman el cuerpo social son tenidos en cuenta a la hora de crear esas leyes? No.

Resultado del proceso es ese Gran Leviatán, estado totalitario camuflado con la palabrería de libertad e igualdad, pero que aplasta la idiosincrasia e impide a los hombres cubrir sus necesidades particulares

Resultado del proceso es ese "Gran Leviatán", estado totalitario camuflado con la palabrería de libertad e igualdad, pero que aplasta la idiosincrasia e impide a los hombres cubrir sus necesidades particulares

A diferencia del sistema tradicional, desde entonces ha sido aquí una misma bestia quien ha impuesto a todos unas leyes y quien sigue persiguiendo a quien no las cumple. Apareció así el “Gran Leviatán” de Hobbes, que inventó un imaginario pacto al que todos los individuos llegan, renunciando a su libertad por el temor a una muerte violenta y por su egoísmo utilitarista y creando un “poder común”.

Así, todo y todos quedan sujetos a ese “poder común”: sólo ese poder común de oligarcas podrá legislar y sólo él será quien determine lo justo y lo injusto.

Locke vino a completar esos delirios de Hobbes o Bodino al inventar una nueva ficción: la teoría de la división de poderes.

Ahora bien: tal división es absurda porque, en tales concepciones supremacistas estatistas y esencialmente antinaturales, esos tres poderes están acaparados por el Estado.

La división de trs poderes es utópica e inexistente, pues el Estado arrebata su soberanía a los cuerpos sociales y además acapara los poderes en la misma cúpula burocrática del sistema

La división de tres poderes es utópica e inexistente, pues el Estado arrebata su soberanía a los cuerpos sociales y además acapara los poderes en la misma cúpula burocrática del sistema

Así pues, el Estado arrebata a los cuerpos sociales su soberanía social, la fusiona con la soberanía política y después divide en fragmentos (los supuestos tres poderes) para oponerlos unos a otros; de este modo, un límite que debería estar fuera, lo buscan dentro.

Así que no existen esos tres poderes, sino que son una ficción que intenta esconder una realidad: la Bestia del Estado acaparando todo el poder.

Después apareció Rousseau con su solemne sandez de la “bondad natural del hombre”, redundando en lo anterior y exaltando el Estado y diciendo que la sociedad corrompe al hombre. Ese envanecido tipejo era tan contradictorio que, para encajar sus ficciones en unas nociones erradas y contradictorias de libertad, llegó a defender con su palabrería el absurdo de que el Estado “obligue a cada individuo a ser libre”. Entonces, algo tan vago como la “voluntad general”, erigida en un Estado (artificial, nuevamente y, en la misma línea de sus predecesores), se convierte en fuente de todo derecho, sin tener en cuenta la necesaria autogestión de los distintos individuos, instituciones y cuerpos sociales y aplastando la idiosincrasia y necesidades particulares de todos los hombres, que deben cubrirse para que la sociedad sea verdaderamente libre y justa.

En el Régimen de Cristiandad, TODO PODER se hallaba encerrado dentro de unos límites hacia abajo.

En el Régimen de Cristiandad, TODO PODER se hallaba encerrado dentro de unos límites hacia abajo.

¡Qué diferente de estas falsificaciones modernas es la clásica sociedad cristiana! ¡Y qué realista! ¡Y qué conocimiento tan profundo del hombre y de las fecundas posibilidades de la política y de lo social!

En el Régimen de Cristiandad, la suprema auctoritas implicaba que todo poder (incluso el poder político central) se hallaba encerrado dentro de unos límites hacia abajo.
Eso fue lo que intentaron abolir Rousseau, Hobbes y otros; y la Revolución lo consiguió. Como no podía ser de otro modo, al conseguir esto, lo que consiguieron fue aplastar toda posibilidad de sociedad libre, naturalmente jerarquizada, justa y equitativa.

Los liberales, en efecto, ejecutaron sangrienta y totalitariamente esa revolución antinatural y filosóficamente anticristiana; una vez llevada a cabo tan mortífera revolución, fusionaron todas esas ideologizaciones que idolatran al Estado y las aderezaron con esa funesta invención de la libertad, igualdad y fraternidad, que no son sino un constructo ideológico de palabras vacías enderezado a engañar a los tontos.

Con el liberalismo y el positivismo jurídico que le es inherente, existen unos “poderes” legislativo y ejecutivo acaparados por la tiranía de un gabinete de políticos; y se crea un pretendido ‘poder judicial’ que no es más que  un artefacto artificial de control social, en que la ley, expresión de la voluntad del poder totalitario del Estado liberal, absorbe al Derecho y todo lo puede.

Los límites de esta legalidad soberana no están puestos desde afuera del Estado (principio de subsidiariedad, naturaleza humana, naturaleza de las cosas, ley natural, la espontaneidad de la vida social, etc.), sino desde el Estado mismo, cuyo criterio en definitiva será esa misma soberanía estatal.

Con el Estado liberal, os poderes se ven en manos de las oligarquías de politicastros, siervos del más absoluto positivismo jurídico

Con el Estado liberal, los poderes se ven en manos de las oligarquías de politicastros, siervos del más absoluto positivismo jurídico

¿Hasta cuándo habrá que soportar la vigencia de ese mito de los tres poderes?

¿Cuándo las gentes honradas se pondrán en marcha de verdad para restablecer la necesaria autonomía de la soberanía social respecto de la soberanía política?

¿Cuándo se satisfará la urgente necesidad de reconstruir la sociedad natural, sociedad construida desde su base?

No. La civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la Civilización Cristiana, es la Ciudad Católica. San Pío X

"No. La civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la Civilización Cristiana, es la Ciudad Católica." San Pío X

“No, la civilización no está por inventar ni la “ciudad” nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la “ciudad” católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo

Papa San Pío X

Reproducimos a continuación unos fragmentos de un gran investigador italiano: el helenista, teólogo, latinista, historiador y filósofo R. Amerio, consejero del Cardenal Siri. Nos explica cómo la diferencia entre sacerdote y fieles no se basa sólo en que cada uno tenga una función diferente, sino que la diferencia existente es absolutamente sustancial.

Y diremos más: eran herejes como los luteranos o los husitas los que sostenían el grave error de que el sacerdote NO se distingue sustancialmente de los fieles y que todos los cristianos son igualmente sacerdotes.

Tales errores han sido y siguen siendo sostenidos por gran cantidad de los herejes modernistas.

Mendo Crisóstomo

El cripto-judío checo Jan Huss y el heresiarca alemán M. Lutero también intentaron en su momento destruir el sacerdocio que Cristo instituyó

El cripto-judío checo Jan Huss y el heresiarca alemán M. Lutero también intentaron en su momento destruir el sacerdocio que Cristo nos dejó instituido

SACERDOCIO UNIVERSAL Y SACERDOCIO ORDENADO

Por Romano Amerio

El πρῶτον ψεῦδος  de la crítica planteada contra el sacerdocio histórico de la Iglesia (que es el sacerdocio como tal) consiste en desconocer las esencias y reconducirlo todo a funciones de naturaleza puramente humana.

El dogma católico mantiene la diferencia SUBSTANCIAL y ONTOLÓGICA entre sacerdote y laico que estableció N.S. Jesucristo

El dogma católico mantiene la diferencia SUBSTANCIAL y ONTOLÓGICA entre sacerdote y laico que estableció N.S. Jesucristo

El dogma católico atribuye al sacerdote una diferencia con el laico no sólo funcional, sino esencial y ontológica, debida al carácter impreso en el alma por el sacramento del orden. La nueva teología, sin embargo, reavivando antiguas pretensiones heréticas que confluyeron después en la abolición luterana del sacerdocio, oculta la distancia existente entre el sacerdocio universal de los fieles bautizados, y el sacerdocio sacramental que solamente pertenece a los sacerdotes.

Por el bautismo el hombre es agregado al Cuerpo Místico de Cristo y consagrado al culto divino mediante una participación en el sacerdocio de Cristo, único que prestó a Dios el debido culto en modo perfectísimo.

Pero además del carácter bautismal, el sacerdote recibe en la ordenación un ulterior carácter que es como la reimpresión del primero. Gracias a la ordenación se hace capaz de actos in persona Christi de los cuales los laicos son incapaces; los principales son la presencia eucarística y la absolución de los pecados.
La tendencia de la nueva teología consiste en disolver el segundo sacerdocio en el primero y reducir al sacerdote al estatuto común del cristiano.

Gracias a la ordenación, el sacerdote se hace capaz de actos in persona Christi de los cuales los laicos son incapaces

Gracias a la ordenación, el sacerdote se hace capaz de actos in persona Christi de los cuales los laicos son incapaces

Según los innovadores, el sacerdote tiene una función especial, como la tiene todo cristiano en la diversificada comunidad de la Iglesia.

Esta función especial es conferida al sacerdote por la comunidad y no implica ninguna diferencia ontológica respecto al laico, «ni el ministerio debe ser considerado como algo superior» (Centro Informazione Documentazione Sociale, 1969, p. 488). «La dignidad del sacerdote consiste en haber sido bautizado como cualquier otro cristiano» (Centro Informazione Documentazione Sociale, 1969, p. 227).

Se niega así la distinción entre las esencias, rechazando el sacerdocio sacramental y haciendo del cuerpo de la Iglesia (orgánico y diferenciado) un cuerpo homogéneo y uniforme [1].

En el libro de R. S. Bunnik, buen ejemplo del pensamiento predominante en la Iglesia holandesa y en sus institutos de formación teológica [2] la tesis está desarrollada ex professo. «El sacerdocio universal se impone como una categoría básica del pueblo de Dios, mientras que el ministerio particular no es sino una categoría funcional» y es «una necesidad sociológica que proviene de abajo».

Del hecho de ser el sacerdocio universal la base del particular (lo es, puesto que el ordenando debe estar bautizado), el teólogo holandés pasa a negar que la ordenación sitúe al hombre en una base distinta de la cual emanen actos imposibles para la base bautismal, la cual proporciona una capacidad activa para ciertos actos, pero para otros solamente otorga una capacidad pasiva, como la de recibir la Eucaristía y el orden sacerdotal.

Como hay herejes que consideran igualmente sacerdotes a todo el mundo, les molesta increíblemente que los sacerdotes vistan con sotana que les identifique

Como hay herejes que consideran a todos sacerdotes, les molesta increíblemente que aún existan sacerdotes con sotana que les identifica como tales

El paralogismo sobre el sacerdocio se duplica con el paralogismo sobre la posición de la Iglesia en el mundo. Así, dice que «la Iglesia del Concilio descubre progresivamente que en última instancia la Iglesia y el mundo componen una única e idéntica realidad divina».

Aquí se presentan las esencias disueltas y confundidas: en primer lugar, la del sacerdocio ordenado confundida con la del sacerdocio bautismal, y luego la de la Iglesia sobrenatural teándrica confundida con la sociedad universal del género humano indiferenciado.

CRÍTICA DEL ADAGIO «EL SACERDOTE ES UN HOMBRE COMO LOS DEMÁS»

Por Romano Amerio

La confusión teológica se ha convertido en un lugar común de la opinión popular, en parte causa y en parte efecto de la doctrina de algunos autores muy difundidos. Según esta opinión, el sacerdote es un hombre como los demás. La afirmación es superficial y falsa, tanto en sentido teológico como en sentido histórico.

En sentido teológico, porque va contra el dogma del sacramento del orden, que unos cristianos reciben y otros no, quedando así diferenciados ontológica y, por tanto, funcionalmente.

En sentido histórico, porque en la comunidad civil los hombres no son iguales, salvo en la esencia: y eso cuando es contemplada en abstracto y no en concreto, donde se encuentra diferenciada. Decir que el sacerdote es un hombre como todos los demás (no sacerdotes) es aún más falso que decir que el médico es un hombre como todos los demás (no médicos): no es un hombre como todos los demás, es un hombre-sacerdote.

Frecuentemente, los modernistas se burlan del carácter sobrenaturalmente especial introducido por el sacerdocio en la especie humana.

Frecuentemente, los modernistas se burlan del carácter sobrenaturalmente especial introducido por el sacerdocio en la especie humana.

No todo el mundo es sacerdote, como no todo el mundo es médico. Basta pensar en el comportamiento de la gente para darse cuenta de que todo el mundo diferencia entre un médico y quien no lo es, o entre un sacerdote y quien no lo es. En unos apuros llaman al médico, en otros al sacerdote. Los innovadores, fijándose en la identidad abstracta de la naturaleza humana, rechazan el carácter sobrenaturalmente especial introducido por el sacerdocio en la especie humana, merced al cual el sacerdote está separado: «Segregate mihi Saulum et Barnabam [Separadme a Bernabé y Saulo]» (Hech. 13, 2).

De este error descienden los corolarios prácticos más comunes: el sacerdote debe hoy día aplicarse al trabajo manual, porque sólo en el trabajo puede cumplir su propio destino individual y además tomar conciencia de la realidad humana en la que leer los designios de Dios sobre el mundo. Se considera así al trabajo como fin del hombre o condición sine qua non de dicho fin, situando la contemplación y el padecimiento por debajo de la productividad utilitaria.

Por otra parte, siendo el sacerdote un hombre como los demás, reivindicará el derecho al matrimonio, a la libertad en la forma de vestirse, y a la participación activa en las luchas sociales y políticas; y así se adherirá a la lucha revolucionaria, que convierte en un enemigo contra el cual luchar a quien, aunque sea una persona injusta, es un hermano.

Tanto el clero llamado secular como el regular están separados del mundo, pero en el mundo.

"Tanto el clero llamado secular como el regular están separados del mundo, pero en el mundo."

Resulta infundado lamentarse porque el sacerdote esté segregado del mundo.

En primer lugar, porque está separado, como Cristo separó a sus apóstoles, precisamente para ser enviado al mundo. Y el plus introducido por la ordenación sacramental en el hombre separado era hasta tiempos recientes tan notorio para todos que hasta las expresiones populares en lengua vernácula lo atestiguan: distinguen al hombre-sacerdote de su sacerdocio, y evitan ofender al sacerdote incluso cuando quieren ofender al hombre, sabiendo diferenciar al hombre de su hábito (tomado como signo del sacerdocio) y de «lo que él administra»: lo sagrado.

En segundo lugar, la separación del clero respecto al mundo en el sentido lamentado por los innovadores no encuentra ningún apoyo en la historia. Tanto el clero llamado secular como el regular están separados del mundo, pero en el mundo.

Y para probar victoriosamente que aquélla separación del mundo no convierte al clero en algo extraño a éste, basta el hecho de que el mismo clero regular (el más separado del siglo: el hombre del claustro) es quien más potentemente difundió no sólo la influencia religiosa, sino también la influencia civil en el mundo.

Informó la civilización durante siglos; o más bien la hizo nacer, habiendo originado en su seno las formas de la cultura y de la vida civil, desde la agricultura a la poesía, desde la arquitectura a la filosofía, desde la música a la teología.

Informó la civilización durante siglos; o más bien la hizo nacer, habiendo originado en su seno las formas de la cultura y de la vida civil, desde la agricultura a la poesía, desde la arquitectura a la filosofía, desde la música a la teología.

"Informó la civilización durante siglos; o más bien la hizo nacer, habiendo originado en su seno las formas de la cultura y de la vida civil, desde la agricultura a la poesía, desde la arquitectura a la filosofía, desde la música a la teología."

Retomando una imagen de la que suele abusarse y colocándola en su significado legítimo, diremos que el clero es el fermento que hace germinar la pasta, pero sin convertirse en ella. También, según los químicos, los enzimas contienen un principio antagonista de la sustancia que hacen fermentar.
Romano Amerio


[1] Inequívoca y ostensible es la posición de Mons. RIOBÉ, obispo de Orléans, que en una declaración de la Conferencia episcopal francesa publicada en «Le Monde» de 11 de noviembre de 1972, propone la institución de laicos que ejerciten por encargo de la comunidad y con el consentimiento del obispo, aunque sólo temporalmente, las funciones del sacerdote ordenado.

[2] Prêtres des temps nouveaux, traducido del holandés por Denise Moeyskens, Tournai 1969 (edición original en Ed. Casterman, Amsterdam 1969). Los pasajes citados están en las pp. 64 y 43. La tesis que sostiene es la del P. SCHILLEBEECKX.

EL TALMUD: LAS ENSEÑANZAS DE ODIO Y RACISMO DE LOS PÉRFIDOS JUDÍOS (I)

Por Mendo Crisóstomo

¿Qué piensan los judíos sobre los que no somos judíos?

Las personas que conocen la cosmovisión judía saben que, para ser judío, no es necesario creer en nada metafísico o espiritual, sino sólo en el Talmud.

Para ser judío, no hace falta creer en Dios, sino sólo en el Talmud

Para ser judío, no hace falta creer en Dios, sino sólo en el Talmud

Según ellos, un judío es quien tiene madre judía, aunque a los que no son “judíos puros” (de padre y madre judíos), los tienen en rango inferior.

Para los judíos, un judío pierde la condición de judío cuando adora a dioses considerados extranjeros, y pierde especialmente su condición de judío si se le ocurre bautizarse, acción que consideran la más abominable.

Para este pueblo maldito, un judío puede no creer ni siquiera en Dios y, aun así, ser tenido por un gran judío.

El mandato más importante para los judíos es la reproducción, tener hijos. Ni siquiera tienen necesidad de servir a un dios.

Los judíos consideran que, para ser buen judío, aparte de pertenecer a estirpe judía, basta con creer y obedecer el Talmud, y sentirse miembro de la comunidad judía internacional.

Incluso una importante secta judía ya oficialmente reconocida por el resto de judíos en el sínodo judío celebrado a finales del siglo XIX tiene como algo específico el ateísmo. A esa secta había pertenecido Karl Ysidor Mardochai Levy, alias Karl-Heinrich Marx, y de ella es hijo el comunismo, con el afán, confesado por Marx en sus cartas a Engels y en una nota publicada en La Gaceta Renana, de apoderarse de los bienes de los no judíos para dominarlos y hacer que se maten entre sí las distintas clases sociales de los no-judíos.

Por eso no nos extraña que todos los grandes capitalistas y, a la vez, todos los grandes jerarcas comunistas hayan sido judíos.

El judío Ysidor Levy creó una ideología para derramar sangre y robar a los no-judíos, cumpliendo los preceptos talmúdicos

El judío Ysidor Levy creó una ideología para derramar sangre y robar a los no-judíos, cumpliendo los preceptos talmúdicos

¿Por qué atacó Marx la religión? Simplemente porque los judíos consideran que el judaísmo no es una religión y dicen que a veces se utiliza ese término para no entrar en profundidades…

Pero ellos defienden a ultranza el errado concepto de que toda religión es mala…y con razón, pues está claro que su cosmovisión es, por antonomasia, una antirreligión.

Los judíos suelen decir que el judaísmo consiste esencialmente en la “iniciación de un pueblo entero —un pueblo superior dicen ellos— en las normas mitzvót que lo acercan gradualmente al Kadósch Barúch Hú.”

Por ejemplo, ¿por qué los judíos excomulgaron al célebre Spinoza?
No por panteístico ni por heterodoxo, ya que en materia de ideas heterodoxas y “contra Dios” o “ateísmo”, superaba a Spinoza el antiguo Elishá ben Avuiá, maestro talmudista, que negaba la existencia de Dios y sin embargo era respetado como judío.

Elisha era “comunitario”, porque hablaba mal de Dios, pero estudiaba el Talmud y la enseñaba a otros judíos: Era judío, se sentía miembro de la comunidad judía internacional y nadie consideró necesario excomulgarlo. En cambio, Spinoza no siguió el Talmud, al menos conscientemente; por eso fue perseguido.

Oponerse a las enseñanzas cristianas y perpetuar el poder mundial judío contra todos los demás pueblos, llamados por ellos Goyim (ganados), tales son los propósitos del rabínico Talmud

Oponerse a las enseñanzas cristianas y perpetuar el poder mundial judío contra todos los demás pueblos, llamados por ellos Goyim (ganados), tales son los propósitos del rabínico Talmud

Si el lector conoce algún rabino y lo encuentra algún día de buen humor, le animo a que le pregunte y verá lo que le dice…

Así pues, para los judíos el judaísmo es una especie de sistema racial-familiar de vida, tenido por modo de vida integral en la unión y cooperación supremacista con una comunidad de judíos que entre sí  se identifican y se hallan por encima de los no-judíos, a los que despectivamente llaman goyim (que significa literalmente “ganados”).

El Talmud es, pues, de obligado cumplimiento para todo judío. Está totalmente comprobado que se trata de invenciones rabínicas posteriores a Cristo y redactadas para oponerse al plan de Salvación de Jesucristo y preparar la supremacía mundial judía contra otros pueblos  (especialmente contra el Catolicismo).
Sin embargo, ellos no cejan en su empeño de mentir diciendo que se trata de la tradición oral transmitida desde Moisés.

¿Qué piensan los judíos de los no-judíos? Veamos, en bilingüe, algunos pasajes del Talmud:

אמר   רבי  יוחנן  גוי  שעוסק  בתורה  חייב  מיתה

Si alguno viere a un cristiano en dificultades o ahogándose en aguas, no acudas en su ayuda. Si se le viere cercano a la muerte, no lo salves de la muerte. Hilkhot Akum X, 1

"Si alguno viere a un cristiano en dificultades o ahogándose en aguas, no acudas en su ayuda. Si se le viere cercano a la muerte, no lo salves de la muerte." Hilkhot Akum X, 1

“El Rabbí Jochanan dice: Un goy que escudriña dentro de la ley es reo de muerte”

Sanedrín, 59, a.

אסור  לרחם  עליהם  שנמר  ולא  תחנם  לפיכך  אם  ראה  גוי  עובד  כו ם  אובד  או  טובע  בנהר  לא יעלנו׃  ראהו  נטוי  למות  לא  יצילנו  אבל  לאבדו  בידו  או   לרפחו  וכיוצא  בזה  אסור  מפני   שאינו  עושה  עמנו  מלחמה

“No es lícito que tengas piedad de ellos, porque se ha dicho: ‘No tendrás piedad de ellos.’ Por ello mismo, si alguno viere a un cristiano en dificultades o ahogándose en aguas, no acudas en su ayuda. Si se le viere cercano a la muerte, no lo salves de la muerte. Con todo, no está bien matarlo con tus propias manos lanzándolo a un pozo o de algún modo similar a éste, puesto que no están en guerra con nosotros”

Hilkhot Akum X, 1

מה  שאמרו  הנביאים  בחרבן  אדום  באחרית   הימים  על  רומי   אמרו  כמו   שפי  בישעיה  בפרשת  קרבו  נױם   לשמוע  כי  כשתחרב  רומי  תהיה    גאלת  ישראל

Los judíos enseñan a sus hijos que Incluso el mejor de entre los Goyim merece ser matado Abhodah Zarah 26, b. Tosephoth

Los judíos enseñan a sus hijos que: "Incluso el mejor de entre los gentiles merece ser matado" Abhodah Zarah 26, b. Tosephoth

“Todo lo que los profetas predijeron sobre la devastación de Edom en los últimos días, eso es lo que comprendieron que se refería a Roma, como expliqué en Isaías en el verso ‘Acercaos naciones y escuchad’. Porque, en efecto, cuando sea devastada Roma, vendrá la redención de los israelitas”.

Rabbí Davidh Kimchi, Obadiam.

כשר   שבגױם   הרוג

“Incluso el mejor de entre los Goyim merece ser matado”

Abhodah Zarah 26, b. Tosephoth.

בדא בעכ  ום   אכל  המוסרים  והאפיקורוסין  מישראאל  מצןה   לאבדן  ביד  ולהורידן  עד  באר   שחת  מפני  שהן  מצירין  לישראל   ומסירין  את  העם  מאחררי  ה

“Éstas cosas se dirigen a los idólatras. Pero también a aquellos israelitas que se apartaron de su pueblo o se convirtieron en epicúreos, a todos ellos estamos obligados a aniquilarlos y perseguirlos incluso hasta los infiernos. Porque ellos acongojan a Israel…”.

Hilkhoth Akum X, 2.

הסיר  חיות   הקליפות  ותמיתם  ואז  תעלה  עליך   השכינה  כאילו  הקטרת  קטורת

“Destruye la vida del cristiano y mátalo, pues así serás tan grato a la Divina Majestad como aquel que le hace una ofrenda de incienso”

Destruye la vida del cristiano y mátalo, pues así serás tan grato a la Divina Majestad como aquel que le hace una ofrenda de incienso  Sepher Or Israel 177, b.

"Destruye la vida del cristiano y mátalo, pues así serás tan grato a la Divina Majestad como aquel que le hace una ofrenda de incienso" Sepher Or Israel 177, b.

Sepher Or Israel 177, b.